Café de Tercera Alternativa

Físicas Espirituales -- un artículo mensual

Llevando una cruz

La primera vez que comencé a llevar una cruz fue en 1985. Toda mi vida yo me consideré cristiano. Fui ordenado en 1971 en una iglesia menonita. En 1974 dejé dicha iglesia. Estaba enojado, herido, me sentía traicionado y desconectado. Retorné a la iglesia en 1993. Supongo que la razón por la que volví es que realmente creo que los menonitas tienen algo muy importante en cuanto a que o quienes somos como hijos de Dios. Veo nueva gente que es parte de la iglesia ahora que camina en la verdad que proclama. Dan credibilidad a lo que dicen con sus acciones. La visión distintiva de los menonitas que ve a Jesús como el Señor que viene a traer justicia y paz en medio de la injusticia, eso es lo que me impresiona profundamente de esta iglesia.

No llegué a la comprensión de quien es Dios hasta 1985. Por mucho tiempo intenté encontrar mi identidad en África, pero fue en la Unión Soviética dónde la encontré. Encontré quien soy. Uno de los cristianos rusos me dio una cruz cuando tuve esta experiencia. Desde entonces comencé a llevar una cruz y a coleccionar cruces, lo cual simboliza lo que considero parte de mi cambio.

Antes de venir a Buffalo yo trabajaba en un hospital de sanidad mental abogando a favor de gente que era considerada enferma mental y diseñando tratamientos para tales personas. Un día yo estaba abogando a favor de uno de mis clientes en cuanto a un plan de tratamiento y la siquiatra se puso en pie de un salto, golpeó la mesa y mirándome dijo: "Apuesto que usted colecciona cruces." Eso me dejó sin palabras, no sabía como responder. Le dije: "Si, colecciono cruces, ¿como supo usted?" Ella respondió: "Cualquiera que aboga a favor de sus pacientes tan vigorosamente como lo hace usted, necesariamente tiene que coleccionar cruces, porque usted ejemplifica el tipo de persona que lleva las cruces de la gente sobre sus hombros todos los días."

Comencé a reflexionar sobre esto y encontré que esto era cierto. Eso es lo que hago. Yo llevo las cruces de la gente. Trato de ayudarles a llevar sus cargas. Llevar una cruz conmigo me hace recordar cual es mi relación con este propósito y quien es aquel que de hecho me ha llevado a esto. Es Cristo quien es mi Señor, crucificado y resucitado, quien es mi vela, quien me mantiene y quien hace de mi el tipo de persona que carga cruces. Así que esa es la razón por la cual llevo una cruz. Además también me permite prescindir de una corbata.

Como John, pacificadores alrededor del mundo cargan las cruces de otra gente. Cuando usted vea la foto de John y sus cruces en estas páginas haga un clic en la foto para encontrar la historia de otro pacificador.


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