Café de Tercera Alternativa

Físicas Espirituales -- un artículo mensual

Una fuerza mayor

Alberto Quintela, un representante norteamericano en el comité ejecutivo de la Conferencia Mundial Mennonita es también asistente del alcalde de St. Paul Minnesota. Su profesión es la de abogado.

A principios de 1999, Quintela fue nombrado director del comité en St. Paul que había sido creado para prevenir violencia en los lugares de trabajo. Está dirigido especialmente a empleados de la comuna algunos de los cuales habían sido baleados recientemente. Un inspector de edificios fue asesinado cuando entró a una casa luego de haber recibido una queja. Paramédicos han sido baleados mientras respondían a un llamado de urgencia. "Nuestros empleados mas visibles son molestados a insultados frecuentemente," dice Quintela.

El y sus ayudantes planean hacer participar durante el año a los empleados que mas contacto tienen con el público de un entrenamiento denominado "des-escalando la violencia". "Ofrezco el concepto que puede existir una respuesta no violenta a una acción violenta," dijo Quintela. "Nuestro impulso humano, y frecuentemente, el impulso de una institución, es el de enfrentar fuerza con una fuerza aún mayor. Pero tenemos otras opciones. Podemos des-escalar, retirarnos y reconocer nuestras diferencias culturales en el sentido del contacto físico, lenguaje corporal y tono de voz. Las armas crean tensión. Pero lo mismo hacen otras señales. ¿Tienen que llevar un uniforme nuestros inspectores? ¿Tienen que llevar el emblema oficial nuestros vehículos? ¿Los guarda-parques tienen que llevar una insignia?" Esto es lo que se pregunta Quintela al intentar encontrar la forma de que los empleados de la comuna se presenten de una manera menos conducente a la confrontación.

Empleados que han sido víctimas también serán ministrados, ayudándoseles con los niveles emocionales por los que probablemente pasen.

Quintela cuenta de un encuentro personal con la violencia y el acoso implicito que le sirvió para al comenzar a trabajar en el comité de des-escalamiento de la violencia de St. Paul.

A principio de la década de los 80 Alberto y su esposa Helen estaban felices al mudarse a su nuevo hogar en St. Paul. Presentaban un gran contraste, Helen, rubia de ojos azules, educada en las tradiciones sureñas de Carolina del Sur y Alberto quien es un hombre hispanohablante de tez oscura quién creció en una familia de granjeros migrantes de Nuevo Méjico.

Pero trabajó duro y finalmente recibió una beca para hacer estudios de posgrado en la universidad Harvard. Allí conoció a Helen, y los dos eran parte de Harvard Mennonite Fellowship (Hermandad Menonita de Harvard). Alberto se graduó con un título en leyes y Helen pasó a ser pastora. Cuando se mudaron a St. Paul decidieron vivir en el centro de la ciudad dónde pudiesen ser parte de un vecindario mezclado blanco e hispano. También se hicieron miembros de Faith Mennonite Church ( Iglesia Menonita de Fe).

La Historia de Alberto:

"Nos mudamos al lado de una familia que estaba enferma en varios sentidos--alcohol, adolescentes adictos a las drogas, problemas de comportamiento. El comportamiento de la familia parecía pasar por ciclos. El año que nos mudamos al vecindario esa familia se encontraba empeorando cada vez más, casi desintegrándose. Comenzaron a exhibir todo tipo de comportamientos violentos, físicos y verbales. Del amanecer hasta la puesta del sol se peleaban profiriendo maldiciones. Nos sentábamos a comer y a diez metros de nuestra ventana estaba ocurriendo una pelea a puñetazos. Era difícil no dejar que eso nos afectara.

"Hablábamos a nuestros vecinos y amigos. Decidí, 'Voy a hablar con este vecino.' Toqué el timbre y dije, ... 'Lamento tener que venir a quejarme, pero podría hablar a sus hijos sobre ... ' y el interrumpió con una serie de maldiciones: '¿Quién te crees que eres? Yo he vivido aquí 17 años. Si no te gusta la manera en que vivimos te puedes mudar.'

"Hablé con otros vecinos pero todos opinaban que no se podía hacer nada. Acudimos a una organización de ciudadanos en búsqueda de ayuda y fuimos a un centro para víctimas. Alguien de la organización hizo un reportaje a nuestros vecinos pero cuando terminó volvió y nos dijo, 'Sugiero que se consiga una ametralladora.' Le dije, 'Ey, un momento, yo no creo en ametralladoras. En verdad, esta es una situación terrible, pero no creo que las ametralladoras nos hagan ningún bien.'

"Discutimos la situación con la gente de nuestra iglesia y me vi involucrado también con otras organizaciones que sugerían, 'La única manera de resolver este problema es combatir el fuego con fuego, violencia con violencia.' Dije, 'Y entonces que ocurre? le pego a alguien y luego me pegan a mi. Después tres de ustedes le dan una paliza a alguien. Luego alguien saca un arma.'

"Nuestra iglesia decidió tener vigilias dominicales en nuestro hogar. Esto acercó a nuestra iglesia y familia. Compartíamos comidas y orábamos juntos. Decidieron tener una vigilia y servicio de adoración las 24 horas del día durante una semana como una expresión no violenta a la violencia. Los participantes no eran tan solo de nuestra iglesia sino también de la comunidad. El periódico se enteró de lo que estaba ocurriendo y la gente preguntaba, '¿Que pasa aquí? ¿Que hacen todos esos automóviles estacionados frente a tu casa?' 'Nuestros amigos son menonitas,' explicamos. 'Son pacifistas.'

"Finalmente nos cortaron los neumáticos, quemaron nuestra cochera y finalmente decidimos mudarnos. Nos quedamos en el mismo vecindario y nos convertimos en un símbolo del hecho de que el amor todo lo conquista. La comunidad me conoce como un abogado que cree en el pacifismo. Los problemas por los que atravesamos sirvieron de inspiración a familias en nuestra iglesia para tomar sus propios medidas y demostrar en lo que creen."

De Mennonite World Conference News Service y extractos de Out of the Ashes, Helen Quintela, Herald Press.


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