Café de Tercera Alternativa

Físicas Espirituales -- un artículo mensual

Fuera de la Infantería

Cuando Brian Palmer se unió al batallón canadiense Princesa Patricia de infantería liviana en Calgary, Alberta. en 1987, no vio ningún conflicto entre su fe y ser un soldado. Pero leyendo sobre la teología de la paz anabautista, fue convencido de que ya no podía seguir cumpliendo su papel como soldado. Pidió ser dado de baja, pero la baja no le fue otorgada. Canadá no tenía ninguna disposición para tratar con personal militar que objetara contra la guerra por razones de conciencia.

A pesar de muchas apelaciones, Palmer fue forzado a cumplir sus tres años de servicio, no obstante haber logrado status de no combatiente. Fue dado de baja con una baja clase 5-C--lo cual significa "honorable, pero no queremos que regrese."

Hoy, debido a una nueva política de las fuerzas armadas canadienses un objetor de consciencia no tendrá que repetir la experiencia de Palmer. La nueva política explica que aquellos que tienen una "sincera objeción a la participación en todo tipo de guerra o a la portación y uso de armas como requerimiento para cumplimiento del servicio militar pueden pedir la baja como objetores de consciencia."

La nueva política es parcialmente el resultado de la experiencia de Palmer. En 1991, Palmer y otros integrantes de la oficina en Ottawa del Comité Central Menonita se reunieron con representantes del Departamento de Defensa Nacional para intentar convencer al gobierno de volver a incluir la estipulación que se había caducado en 1952. En la reunión el departamento indicó que estudiarían el problema. El resultado fue la nueva política.

Adaptado de "Ex-Soldier's Case Prompts Policy Change in Canada" de John Longhurst, Mennonite Weekly Review, July 4, 1996. Usado con autorización.


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