Café de Tercera Alternativa

Físicas Espirituales -- un artículo mensual

Bautizado en mugre

Emanuel Swartzendruber, un joven menonita, luchaba por recopilar las enseñanzas de la iglesia. Sentía que era incorrecto tomar parte en una guerra y que los cristianos deberían seguir los pasos de Jesús, pero que la Biblia también enseña que debemos orar por los gobernantes, pagar impuestos y ser ciudadanos que respetan las leyes.

En 1918 Emanuel recibió su llamado para presentarse para el servicio militar. En el campamento intentó explicar sus creencias religiosas y sus convicciones contra la guerra. El comandante fue comprensivo y respetuoso de la negación de Emanuel a llevar uniforme. Luego de varias semanas Emanuel fue transferido y el nuevo oficial a cargo había forzado con éxito a otro objetor de consciencia a llevar uniforme. El pensaba que lograría debilitar las creencias de Emanuel de la misma manera.

La historia de Emanuel:

El sargento me ordenó que me pusiera un uniforme. Entre patadas y puñetazos los soldados forzaron parte de un uniforme sobre mi cuerpo. "Ve toma tu desayuno, nos divertiremos luego," nos dijo el sargento a mí y a otros jóvenes. Cuando había terminado el desayuno nos juntaron a cuatro de los objetores de consciencia. Fuimos llevados afuera y se nos ordenó destruir un baño provisorio. Entonces alguien me levantó por los pantalones y mi cabeza golpeó el techo. Había tablas volando por todos lados. Cuando la construcción había sido desmantelada el sargento dijo, "Ahora les mostraremos lo que su Jesús puede hacer cuando están en nuestras manos."

Entonces tiró a uno de los muchachos al pozo negro. El muchacho estaba parado en la mugre casi hasta las axilas. Tomaron palas y empezaron a palear excremento sobre su cabeza diciendo, "Te bautizo en el nombre de Jesús."

Terminada la diversión el sargento nos dijo: "Si es hermano de ustedes, sáquenlo." Le sacamos , le llevamos a las duchas y le ayudamos a limpiarse.

Entonces el sargento me tiro una barra de jabón, me empujo al rincón asfixiándome me. Dijo, "Sígueme." Le seguí hasta el pozo negro. Me preguntó tres veces si estaba dispuesto a aceptar el servicio militar. Yo respondí, "No."

Me tomó de la piernas y me metió de cabeza en el pozo negro. Podía escuchar a los soldados gritando, "No lo metas mas adentro que lo matarás."

El sargento me sacó sin decir tan solo una palabra. Estaba allí meneando la cabeza mientras yo estaba tirado en el suelo. Finalmente dijo, "Ve y lávate."

Fuimos llevados ante un grupo de oficiales de rango mayor y se nos preguntó quienes éramos y a que denominación pertenecíamos. El portavoz le dijo al sargento, "Ponga a estos hombres a pan y agua."

Sentado en mi catre más tarde, vino el sargento y me preguntó, "Aún me amas?"

Yo dije, "Si." El se fue.

Al ver el ejército que no habíamos cambiado, dijeron que se nos juzgaría en un consejo de guerra. Ocho de nosotros fuimos sentenciados a prisión en Fort Leavenworth, Kansas, a diez años de trabajos forzados.

En viaje a Kansas tuve una linda charla con el sargento. El dijo, "Cuando te asignaron a mi, pensé que ustedes simplemente se estaban tratando de escapar del servicio militar. Observándoles día a día, he cambiado mi opinión. Yo solía ir a la escuelita dominical. Será posible que tu estés en lo correcto y todos nosotros equivocados sobre la guerra? Espero que te traten bien en Fort Leavenworth."

Dos meses mas tarde el armisticio dando fin a la primera guerra mundial que firmado y yo fui dejado en libertad.

Adaptado y usado con autorización de Seeking Peace, True Stories de Titus Peachy y Linda Gehman Peachy. © Good Books (800/ 762-7171).


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