Café de Tercera Alternativa

Físicas Espirituales -- un artículo mensual

Ahora eres uno de nosotros

A veces evento puede cambiar la vida de una persona para siempre. Seguirá resaltado en mi mente con vívida claridad a pesar del paso de los años. Tal es el caso de una llamada telefónica que recibí una tarde en nuestro hogar en San José, Costa Rica.

Cuando sonó el teléfono yo estaba en mi cama leyéndole un libro a Angie de 3 años. Al otro lado del teléfono reconocí la voz familiar de un líder Miskito, clave de la resistencia armada quienes habían estado peleando contra del gobierno de Nicaragua. El se había convertido en un buen amigo en ese año.

"John Paul," dijo, "tengo noticias difíciles. He sido informado por una buena fuente, que hay un plan para secuestrar a tu hija. Se quieren deshacer de ti."

Incluso ahora que escribo estas palabras, aún puedo sentir el temblor, la sangre irse de mi cara y el fuerte latir de mi corazón..

"¿De qué estás hablando?" Mi boca seca intentaba decir palabras inteligentes.

"No puedo darte detalles por teléfono. Podemos hablar mañana. Pero escucha, es muy serio y los chicos de las tres letras están involucrados," refiriéndose a la CIA, la Agencia Central de Inteligencia de los EE.UU. (U.S. Central Intelligence Agency). "Debes decirle a tu esposa que cambie con todas sus rutinas. No dejes que vayan al colegio mañana. No abras tus puertas. Vigila atentamente."

Las palabras parecían irreales, como una pesadilla. Sabía que no podíamos hablar, pero no podía dejar que colgara.

"Vamos," me escuché decir, "¿cuán serio es esto?"

Nunca olvidaré sus últimas palabras: "John Paul, ahora eres uno de nosotros."

Colgué el teléfono y volví al lado de Angie, que no parecía querer dormirse. Mi mente estaba corriendo a toda velocidad. Una pregunta se me ocurrían continuamente: "En que nos hemos metido?"

Nos habían enviado a hacer la paz. Era parte de un grupo de líderes de iglesias que habían estado trabajando intensamente para juntar a los líderes del gobierno de Nicaragua con los líderes de la resistencia de la costa este. Las negociaciones debían conducir al cese de la guerra que ya llevaba casi 8 años. Otros mediadores mas importantes estaban localizados en el interior del país pero tenían dificultad para viajar debido a la tensa situación entre Nicaragua y el resto de la región

Durante los meses previos a este llamado, me había convertido en un enlace de comunicación, haciendo de mensajero entre los líderes localizados en Costa Rica y oficiales sandinistas en Managua, Nicaragua.

Al día siguiente, luego de recibir más información que nos daba miedo, logramos sacar a la familia de la casa y del país. En las semanas y meses siguientes retorné a Costa Rica solo, para continuar el trabajo. A la larga se organizaron negociaciones y se declaró un cese del fuego.

En el proceso, aquellos que no querían una negociación separada con los indios incrementaron sus amenazas y violencia. Durante aquella noche agitada, y muchas veces desde entonces, he sido perseguido por una pregunta insistente: "La Paz es una noble causa, "¿pero a qué precio?"

A través de los años y aún ahora he trabajado en lugares de conflictos prolongados y guerras. Este trabajo siempre me ha dejado con un sentimiento de fragilidad, como lo muestra la historia detrás de la llamad telefónica. Pero hay más que solamente el lado personal. Las guerras surgen por razones muy complejas y con tantos niveles de actividad y consecuencia. Estos pensaminetos salen de historias de enfrentamientos y peleas entre gente que data de generaciones. Involucra a naciones y a los poderosos y intereses mescladós.

Trabajar en sus favor de la reconciliación y la paz internacional es algo enormemente complejo. Puede involucrar un precio personal enorme. Quiero ayudar a crear el espacio necesario para la reconciliación, arrancado las feroces hierbas de la guerra, para que la paz pueda ser plantada.

Con autorización del publicador. de The Journey Toward Reconciliation de John Paul Lederach, copyright © Herald Press, Scottdale, PA 15683. Todos los derechos reservados.


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