Café de Tercera Alternativa

Físicas Espirituales -- un artículo mensual

Continúa caminando

Cuando estaba en la escuela primaria yo era un niño abusivo.

Mi amigo tenía rencor para con otro niño en la escuela y le quería dar una paliza. Así que lo esperó luego de terminadas las clases y los dos se pelearon hasta que una señora salió de su casa para parar la pelea. Pero el que recibió la paliza al final de cuentas fue mi amigo y no el otro niño. Entonces me pidió que yo le diera una paliza al niño.

Al día siguiente lo volvimos a esperar después de clases. Había salido del colegio por otra salida y nos llevó un rato encontrarlo, pero al fin dimos con él. Intenté varias veces comenzar una pelea con el niño, pero el no se defendía. Así que cuando el volvió a alejarse caminando, frustrado salté sobre su espalda puse mi brazo alrededor de su cabeza y golpeé su cara seis o siete veces con mi puño. Paré y me separé de él. Se agachó, levantó sus libros y siguió caminando.

No puedo decir si esa experiencia es la razón por la cuál ahora estoy comprometido con la no-violencia, pero se que tuvo un profundo efecto. Hasta hoy recuerdo el sentimiento que tenía cuando él no respondió ni siquiera con enojo. Simplemente levantó sus libros y se fue caminando.

Sé que es algo difícil de entender para un niño, pero a veces se gana cuando uno no ofrece resistencia y se deja golpear. Lo sé, porque Richard me ganó ese día de una manera mucho mayor que si hubiese peleado conmigo y me hubiese ganado.

Usado con autorización de Rusty Dinkins-Curling, Portland, Oregon.


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