Café de Tercera Alternativa

Físicas Espirituales -- un artículo mensual

En la granja: pacificadores ambientales

Mis primeras memorias relativas a la vida en la granja en Saskatchewan se mueven alrededor de la relación con el graznido del primer cuervo en primavera, el ver las primeras plantitas de azafrán atravesar la nieve nuevos becerros retozando alrededor del potrero y el aroma de la tierra recientemente arada. En el mejor de los casos los veranos traerían una cosecha exuberante, pero todo podría cambiar drásticamente antes del final de la cosecha. El cultivo podría ser destruido por una helada tardía o por una tormenta de granizo en el verano.

Los recuerdos más recientes se mueven mucho más en torno al dinero. ¿Cuánto bajará el precio de la canola? ¿Seguirá cayendo el precio del trigo ? ¿Se pondrán de acuerdo en las conversaciones de comercio, o tendremos que continuar compitiendo con las tesorerías de los EE.UU. y Europa? ¿Como podemos comerciar nuestro grano si se elimina el transporte ferroviario y nos obligan a acarrear mas y mas lejos con los costos de los combustibles aumentando y los precios de los bienes que vendemos disminuyendo?

Cada vez mas familias granjeras están buscando ingresos fuera de la granja, frecuentemente en trabajos de turno, lo que agrega estrés a la familia. No tenemos dinero para lecciones de música y para deportes luego del colegio para nuestros hijos. ¿Como haremos para pagar su educación superior? Todo esto contribuye al sentimiento de desánimo que prevalece en la comunidad de los granjeros.

En encuentros de la iglesia con nuestros hermanos y hermanas de la ciudad escuchamos comentarios como:"Los granjeros son codiciosos. Si trabajaran como yo lo hacía, o de la manera que lo hacían mis padres, no tendrían todos estos problemas." Mi respuesta es que si mis hermanos y hermanas de la ciudad estuvieran dispuestos a vivir con los salarios de hace 20 o 30 años, entonces esta sería una sugerencia válida. "No necesitan tanto campo, eso lleva a que deban operar maquinaria tan grande", es otro comentario que escuchamos. Cualquiera que analice seriamente el asunto admitirá que las máquinas actuales son mucho mas eficientes que las del pasado. Solamente incrementando los acres trabajados e incrementando la productividad en el campo, seremos capaces de sobrevivir.

Como un granjero que busca vivir su fe, tratando de equilibrar la realidad económica con mi entendimiento de los principios bíblicos, debo luchar con asuntos éticos. Por ejemplo, ¿Cuántos fertilizantes y productos químicos debo utilizar para ser mas eficiente? ¿Voy a sembrar semillas genéticamente modificadas por las cuales los laboratorios químicos ofrecen incentivos? Para poder cumplir con mis pagos, ¿debo aceptar el dinero extra por hacer cebada malteada? ¿Como respondo al llamado de dejar mis campos en barbecho a efecto de hacer subir el precio mundial de los granos, haciendo mas dificultoso a los hambrientos el conseguir alimento? ¿Como, inserto en todo esto, el cumplir con mi llamado a amar a mi prójimo como a mi mismo?

Ustedes pueden pensar que somos un grupo desamparado e indefenso. Pero los granjeros en el pasado han probado ser adaptables, y estoy seguro que lo seguirán siendo en el futuro. Por favor manténganse informados sobre nosotros individualmente, ya que nos vemos enfrentados a diferentes problemas en distintas regiones. Necesitamos el apoyo y la comprensión de otros en la medida que procuramos quedarnos en las granjas y proveer para nuestras familias.

-Helmut Isaac

El autos con su mujer y cuatro hijas viven en una granja cerca de Glenbush, Saskatchewan.

Reimpreso con autorización de Canadian Mennonite, www.canadianmennonite.org - [en Inglés]


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