Café de Tercera Alternativa

Físicas Espirituales -- un artículo mensual

Iglesias desfían juguetes tóxicos

Cuando un campesino del centro-oeste de los Estados Unidos se propone algo, puede lograrlo todo. Inclusive puede llegar a desafiar a tiendas tanto locales como nacionales a dejar de vender juguetes y juegos violentos. Rich Meyer, miembro de las reservas de Equipos Pacificadores Cristianos (Christian Peacemaker Teams - CPT), y campesino de medio tiempo, encabeza la campaña "La violencia no es un juego para niños". Este proyecto nuevo de CPT confronta a vendedores locales y nacionales pidiéndoles que retiren de sus estanterías todos los juegos y juguetes violentos.

Meyer comenzó con CPT como activista en Washington, D.C. Primero participó en una ayuno de 29 días, y luego trabajó con el Equipo Pacificador Cristiano en West Bank. Todavia coordina el apoyo que 75 iglesias norteamericanas ofrecen a familias palestinas que se enfrentan a la posibilidad de que sus casas sean demolidas.

Ahora ha sido añadido a sus labores el programa "La violencia no es un juego de niños". "Esperamos que este programa sea apoyado por 500 iglesias durante los siguientes 10 años," dijo Meyer.

El programa "La violencia no es un juego para niños" consta de un paquete informativo que enseña a la congregación o aun grupo como organizar y ejecutar una inspección de tiendas locales. El grupo busca juguetes y juegos violentos que son fácilmente accesibles para niños, e incluso locales que venden juegos "M" (para mayores) a niños menores. .

En junio de este año un grupo de asistentes a una conferencia que participaban de un curso sobre juguetes violentos en Goshen, Indiana, se tomó el tiempo de visitar y evaluar seis tiendas del área en relación a su práctica de promover la venta a niños de juguetes violentos.

Participantes del Curso usaron nueve criterios para evaluar cada tienda en cuanto a su contenido "tóxico" según una escala del uno al diez, dónde diez significa "tóxico", acceso y disponibilidad de juguetes violentos. Las tiendas fueron penalizadas si vendían armas de juguete realistas, si ubicaban juguetes violentos a la altura de los ojos de los niños, si tenían vídeo juegos violentos en demostración o incluso si vendían vídeo juegos notoriamente violentos.

Anunciando sus resultados a la prensa, los participantes entregaron un "Certificado de Ánimo" a la tienda que obtuvo el mejor puntaje y una "Advertencia de Toxicidad" a las dos tiendas que obtuvieron el peor puntaje.

"Encontramos que los encargados de las tiendas juegan un papel en cuanto a la decisión de que objetos son vendidos a nivel local y pueden responder a la presión local.," dijo Meyer. "Las tiendas mantienen un listado de quejas. También mandan reportes a las centrales de las tiendas. El mensaje llega hasta la cúspide de la jerarquía."

Meyer también dice que no todos se sienten cómodos escribiéndole una carta a su representante en el congreso o a su representante para protestar contra juguetes violentos. "Piensan que no tienen la habilidad para ello," dice, "pero todos han estado en una tienda de juguetes…todos han caminado por las góndolas." Siente que este proyecto es un buen medio para que la persona promedio pueda participar en algo que pueda cambiar a la industria de los juguetes violentos.

"Podemos decir que somos una iglesia de paz cuanto queramos," dice Meyer, "pero si no lo practicamos, entonces no deberíamos estar hablando de ello." Se refiere a un célebre discurso de Ron Sider en la Conferencia Mundial Mennonita de 1984, el sermón que plantó la semilla que creció y produjo el CPT. "Ron nos desafió a comparar los recursos y riesgos que estamos dispuestos a invertir en la labor de pacificación con los recursos y riesgos que la gente está dispuesta a invertir en hacer la guerra. Si creemos que se debe hacer la paz, debemos hacer un esfuerzo para que la alternativa no violenta exista."

Con la visión de 500 congregaciones participando en este programa sobre los juegos violentos, CPT espera que la tendencia hacia la violencia se revierta. Meyer ora que las congregaciones estén preparadas para asumir el desafío. "Esperamos que las congregaciones usen estos paquetes durante sus compras estivales y vuelvan para visitas de chequeo a los seis meses para ver que están haciendo las tiendas. Queremos que las congregaciones se involucren en sus comunidades."

El programa "La violencia no es un juego para niños" no apunta solo a las tiendas que venden a nivel nacional como Wal-Mart, K-Mart, y Toys R' Us. Los grupos son alentados a visitar a tantas tiendas locales y nacionales de su área como puedan y que luego tengan conferencias de prensa una vez terminada la labor. "La prensa es su mejor amigo en todo esto," según Meyer. "Informarán a la comunidad, que hay un grupo en la ciudad que está preocupada por los juguetes violentos.."

Meyer desafía a los opositores del programa quienes opinan que es responsabilidad de los padres controlar con que juegan sus hijos y que miran. Meyer responde diciendo que "no todos los niños son cuidados de la misma manera, o bien pueden tener una mente frágil. Cuando dichos niños son influenciados por aquello con lo que juegan y ven, y luego llevan eso a las escuelas, posiblemente de forma dañina, entonces se convierte en un problema de seguridad pública y no solamente privado."

Meyer también menciona un informe de prensa conjunto de la Asociación Médica Americana, la Academia de Pediatría Americana, la Academia de Siquiatría Infantil y Adolescente y la Asociación Americana de Siquiatría de julio del año 2000. Según sus conclusiones, entretenimiento que presenta la violencia de una manera tanto glamorosa como trivializándola, puede ser destructivo. "Existe un fuerte consenso [dentro de la comunidad médica] sobre la salud infantil, el bienestar, y el desarrollo," dice el informe aludiendo al entretenimiento violento.

"Esta es una declaración muy fuerte," dice Meyer, "Hay líderes en la medicina de nuestro país que se unieron para decir esto. Tal ver deberíamos escucharles."

Los paquetes del programa "La violencia no es un juego para niños" están disponibles por $5. Congregaciones y grupos que quieran participar pueden contactar a:

(En los EE.UU.)
Christian Peacemaker Teams
PO Box 6508
Chicago, IL 60680
(312)455-1199
fax - (312)432-1213
[email protected]

(En Canadá)
CPT Canada
PO Box 72063
Toronto, ON M4J 5C1 email -
(416)421-7079
fax - (416)467-1508
[email protected]


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