Café de Tercera Alternativa

Físicas Espirituales -- un artículo mensual

Una comunidad entra en acción

Me encontré con Massiel Arias por primera vez en el Centro Menonita St. Clair O'Connor en Toronto. Trabajaba como voluntaria y luego como empleada con los ancianos mayores que la amaban mucho.

Arias y su familia habían pedido status de refugiados de Nicaragua, y esperaban mientras la burocracia se movía muy lentamente. Cada cierto tiempo venía a verme para ver como andaba su petición de inmigración.

Algunos años pasaron y entonces un día llegó una carta. Malas noticias. El pedido de status de refugiados les había sido negado. Se debían presentar con sus pertenencias en la oficina de inmigración de Niagara Falls para ser deportados

Empleados del Centro Menonita Vida Nueva y St. Clair O'Connor, y otra gente escribieron cartas llamaron a oficiales de inmigración y pidieron la ayuda de abogados, pero nada sirvió. Dada la situación en Nicaragua en aquel entonces, parecía una insensatez el deportar a una familia con niños pequeños a un país en guerra.

Se nos ocurrió un plan: ¿Por qué no vamos con ellos a la oficina de inmigración de Niagara Falls?

Todas las personas mayores querían ir y algunos de los empleados recibieron permiso para ir. El día indicado un convoy de camionetas alquiladas y tres automóviles salieron en dirección a Niagara Falls.

Los empleados de inmigración no podían creer lo que estaban viendo. La sala de espera estaba llena y aún más gente estaba entrando. Un empleado nos preguntó que estábamos haciendo allí. Explicamos porqué estábamos escoltando a la familia Arias a su entrevista. Algunas personas mayores pidieron hablar con el supervisor.

Luego de hablar de la situación, el supervisor y un oficial decidieron tener una reunión fuera del edificio, para que la gente que se encontraba en la sala de espera no tuviese la misma idea.

Llevaron sillas al estacionamiento y todas las personas mayores se sentaron en un circulo. El supervisor pidió que cada una de las personas presentes dijese que era lo que querían. Un caballero que tenía mas de 90 años se levantó y dijo: Massiel es "mi madre, mi hija y mi nieta y no puedo vivir sin ella. ¿Que es lo que usted piensa hacer con el caso?" Otros prometieron juntar el dinero necesario para pedir una revisión del caso.

A pesar de que el oficial no accedió a detener la deportación, fueron movidos por el amor que había sido demostrado y permitieron una revisión humanitaria y de compasión.

El ultimo día de la estadía de la familia en Canadá, cuando parecía que teníamos que llevar a nuestros amigos a la frontera y despedirnos de ellos, el departamento de inmigración dijo que la familia Arias tenía permitido pedir status de inmigrante al Canadá.

La celebración en la comunidad St. Clair O'Connor al día siguiente fue un presagio de la reunión que va a ocurrir en el reino de Dios.

Hace ya seis años de aquel feliz día y siguen esperando sus documentos. Bajo el actual sistema, no se puede acceder a información y las demoras son comunes. Las vidas de las personas son dejadas colgando.

por Betty Puricelli. Usado con autorización


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